La Maldición de Hill House: Reencuentro con el terror

¿Cómo fue reencontrarme con el terror de la mano de La Maldición de Hill House? ¿Divertido? Tal vez, o no. Para enterarte seguí leyendo este posteo.

Empecé a ver La Maldición de Hill House después de dar muchas vueltas ¿Por qué? Porque no veía  terror desde hace mucho y siempre que aparecía algún avance en el cine me asustaba un montón. Pero un día vi el tráiler de la serie en Netflix, me encantó y sentí muchísima intriga. Sin embargo, era terror y me daba cosa.

También podés leer:

SOBRE COMO REVALORICÉ A LUIS MIGUEL GRACIAS A NETFLIX

Pedí consejos, googleé “cómo ver terror sin asustarse”, intenté mirar un vídeo relacionado con el tema, pero desistí porque la premisa me parecía algo ridícula. Leí comentarios geniales acerca de Hill House en redes sociales y cuando le contaba a alguien que quería verla pero no me animaba me contaba sus buenas características sin spoilers.

Pasaron los días y finalmente me animé a darle play. Lo que voy a contarles a continuación es lo qué pasó cuando me reencontré con el género de terror después de mucho tiempo, sola, con la luz apagada. No tiene nada que ver, al menos esta publicación que están leyendo ahora, con si la serie es buena o mala, sino más bien con mis redescubrimientos, valga la redundancia, con el género de terror.

También podés leer:

LA CASA DE LAS FLORES: UNA JOYA CONTEMPORÁNEA

Hasta el momento vi tan solo dos episodios, pero planeo seguir. Y antes de seguir necesito decir algunas cosas, porque siento que sino se perderían en mi éter mental estas ´primeras sensaciones del reencuentro.

Cuestión: la sucesión de eventos en el primer episodio me pareció un poco lenta. De hecho, dura un poco más de una hora y como las cosas se daban bastante despacio en varias escenas que enlazan el pasado y el presente de les protagonistas me aburría un poco. Sentí que era mucho “yendo/volviendo” que estiraba todo como chicle.

También podés leer:

TROYA: CUANDO LOS DIOSES SE HACEN CARNE

A medida que fui avanzando, me di cuenta que esa “lentitud” era para crear un ambiente y preparar al espectador para el susto. Perdón si digo algo evidente para quienes son consumidors frecuentes o fans del género, pero es un pequeño descubrimiento que me fascina. Volviendo al tema, la “lentitud” y entrada en ambiente me aburría un poco, porque me resultaba evidente que iba a pasar algo.

En otras palabras, era evidente que si la cámara avanzaba despacio por un pasillo o se quedaba quieta mucho tiempo en un mismo plano iba a parecer algo “tenebroso”. Así que mientras eso pasaba me miraba las stories de Stephen Amell en Instagram, porque honestamente se me hacía eterno y evidente, no me disgustaba, pero pensaba “dale, hermano, avanzá”.

También podés leer:

WILD WILD COUNTRY: LA HISTORIA OCULTA DETRÁS DE OSHO

Otra cosa que me llamó la atención (esto sí me disgustó) fueron los gritos ¿Por qué? Porque sentía que me gritaban en la cara y pocas cosas son tan molestas como que te griten en la cara.

Ya sea si era una aparición, un hecho inexplicable o un bichito que salía de donde no debía en La Maldición de Hill House se grita. Entiendo que puede ser un recurso del género, pero, por favor, cálmense, dejen de gritar, tomen un caramelito o bajen el volumen y no den ese grito chillón más molesto que la mierda. Porque me molesta más de lo que me asusta y aparte un poquito lo veo venir.

Bueno, hasta acá la primera parte de mi reencuentro con el terror de la mano de La Maldición de Hill House. La serie en sí me gusta, tiene varias cosas ocultas por descubrir. Además está Michiel Huisman a.k.a. Daario Naharis.

Lo único que me hace un poco de ruido es el posible final ¿Estarán todxs muertxs como en Lost? Lo averiguaré en los próximos capítulos.


Seguime en mis redes sociales:

Deja un comentario