Tokio Blues: La belleza después del abandono

Un diario de lecturas sobre Tokio Blues, el libro de Haruki Murakami que volví a leer después de muchos años. Quedate a descubrir cómo fue esa lectura.

Empecé a leer Tokio Blues inmediatamente después de terminar con La Chica Del Cumpleaños. Durante el primer día no anoté nada. Me reencontré pausadamente con la novela, porque hace unos años me dio tristeza leerlo y lo abandoné. Después las cosas fluyeron.

Jueves 27 de diciembre

La lectura no me pareció tan triste como aquella vez que la abandoné. Leí escuchando una playlist de Ariana Grande. Su voz era como la de una sirena que me alentaba a continuar con la lectura.

Viernes 28

Puedo apreciar la historia de tres personas en algo así como una clínica y granja de rehabilitación VIP. No sé si esa es la definición exacta, pero es la que encuentro ahora. Esta vez leí acompañada por la playlist de mis canciones favoritas de los Guns N’ Roses, mantuve el ritmo de lectura durante toda la lista de reproducción hasta que terminó. Después puse una de Slash, pasaron un par de canciones, entre ellas Anastasia (mí favorita) pero luego llegó Bent to Fly. La sentí muy oscura para el momento, así que paré la playlist y me quedé leyendo con el sonido del viento. Cuestión, la oscuridad que sentí que emanaba Bent to Fly era demasiado teniendo en cuenta que iba por la parte de Tokio Blues en la que se hablaba de un nuevo suicidio. La escena era descrita con sumo detalle, impresionaba

¿Acaso Murakami encontró un cuerpo sin vida alguna vez?

Lo impresionante de este relato era que el personaje contaba una escena que había vivido su niñez. Al leerlo sentí las sensaciones tal y como las describía: el shock, el no saber qué hacer, el quedarse sin palabras durante tres días. De todas formas, la canción que sonaba era como si un dementor mirara la escena. Apagué la playlist y fui a buscar una botella de agua a la heladera. Ahora me pregunto otra cosa: ¿Por qué me pareció tan triste y oscuro Tokio Blues en aquel momento que tuve que abandonarlo? ¿Habrá sido mí situación personal y sentimental? ¿O fueron los días de lluvia sentada en salas de espera que influyeron en la lectura? Hay escenas tristes contadas por personas tristes, pero ahora las veo como partes de la vida ¿Qué fue lo que hizo intolerable la lectura en aquel momento?

Martes 1 de diciembre de 2019

Leí cerca del mediodía escuchando una playlist de Lana del Rey. Me bajó la presión y me tiré en el piso a dormir como un perro. Volví a leer a la hora de la merienda primero con una playlist de Maroon 5 y después con Havana Moon de los Rolling Stones.

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Mientras leo un encuentro entre Watanabe y Midori me molestan un poco las muñecas. Eso es señal de que vuelve a bajarme la presión. Pero esta vez decido irme a mí cama. Me acuesto y sigo leyendo. Dejo el estuche de los lentes cerca por si me quedo dormida. Desde hace unos años el verano es para mí una estación sorpresa. Nunca sé con exactitud cuando va a bajarme la presión. Hoy, por ejemplo, me bajó con 30 grados. Hay días que con esa temperatura estoy bien y me baja recién cuando pasan los 35°

Sigo leyendo, suena Start me up. Me gusta que el protagonista escriba cartas. Muchas a varias personas. Pienso en la honestidad con la que escribe. Son tan bonitas y sinceras que no se verían bien en un mensaje de WhatsApp. No por su extensión sino porque la respuesta inmediata arruinaría el ritual que hay detrás de una carta en papel. Él cuenta cómo y cuándo las escribe. No creo que exista mejor momento para hacerlo. No sé si se verían tan bonitas en un mail a como las veo en mí imaginación; papel de arroz con tintes rosados y lapicera de tinta muy azul ¿Se puede escribir en papel de arroz? Creo que alguna vez vi algo similar en un Todo Moda.

2 de enero de 2019

El protagonista se llama Toru Watanabe, pero para mí es Wannabe.

El Último suicidio me provocó tristeza. Temí que todos se suicidaran y nadie pudiera llegar a ser plenamente feliz. Después recordé que el libro empezaba con el aterrizaje del protagonista y los recuerdos de su juventud. Fueron esos recuerdos de juventud toda la historia. Así que me tranquilice. De todas maneras, temía que alguien más se suicidara, por suerte no fue así. El final es bonito. Es como una ráfaga de amor pero con estilo japonés ¿Cómo será la cumbia japonesa?

Busqué en las primeras páginas y encontré los primeros subrayados. Eran bastante tristes, el principio de la novela lo era.

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Todavía recuerdo la sensación de “no toco este libro nunca más cuando lo abandoné“. No sé muy bien cuánto tardé en volver a tocarlo, pero me alegra haberlo hecho. Es una muestra de que la tristeza contextual de aquel momento ya pasó.

Leyendo Tokio Blues me dieron ganas de volver a escribir algunas cosas. Aunque sea en el block de notas del celular.


  • Tokio Blues fue publicada origalmente el 4 de septiembre de 1987. Ocho meses antes de que mi nacimiento.

1812: en Argentina, por decreto se legisla y fomenta la inmigración.

1870: en Francia es depuesto el emperador Napoleón III y se proclama la Tercera República.

1882: en Nueva York (Estados Unidos) se inaugura la primera red de iluminación eléctrica.

1885: en Nueva York (Estados Unidos) abre sus puertas el primer restaurante autoservicio.

1939: en el marco de la Segunda Guerra Mundial, la Argentina declara su neutralidad.

1942: en la provincia de San Juan (Argentina), la ley n.º 5327 crea el departamento Rawson.

1951: en los Estados Unidos se inaugura el cable coaxial que permitió la primera transmisión de televisión transcontinental.

1957: en Argentina aparece la revista Hora Cero Semanal, en cuyas páginas se publica la historieta argentina El Eternauta.

1994: en JapónAeropuerto Internacional de Kansai es inauguerado.

1998: en Estados UnidosLarry Page y Serguéi Brin fundan la empresa propietaria de la marca Google.

  • Los libros que se nombran en Tokio Blues son los siguientes:

Uno de los libros favoritos de Toru y su amigo Nagasawa es El gran Gatsby de F. Scott Fitzgerald. Pero antes de que dicho libro se convirtiera en su favorito, a Toru le gustaba El Centauro de John Updike, el cual había leído varias veces.

Nada más instalarse en la residencia de estudiantes, Toru se sorprende al ver izar la bandera de Japón y tocar el himno nacional a don Escuela-Militar-de-Nakano y Uniforme, dos personajes a los que encuentra algo ridículos.

En los primeros encuentros con Naoko y Reiko en Ami, Toru está leyendo la novela La montaña mágica de Thomas Mann.

También está hojeando Bajo las ruedas, el segundo libro Hermann Hesse.

En una entrevista a El País, al hablar de Tokio Blues Murakami dijo lo siguiente:

“No tengo interés en escribir novelas largas con estilo realista, pero decidí que, aunque sólo fuera una vez, iba a escribir una novela realista. Tokio blues fue un simple experimento. Personalmente, a mí me gusta esa novela, pero no he vuelto a leerla desde hace casi 20 años. De momento, no tengo ninguna intención de volver a escribir algo parecido. No tengo interés en el pasado. Ya no puedo sentir interés en el llamado estilo realista porque, si escribo una novela así, acabo aburriéndome”.

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